La soberanía alimentaria es el derecho de las personas, de los países o de los grupos de países de definir su política agrícola y alimentaria, sin dumping hacia los otros países.
La soberanía alimentaria comprende:
• Dar prioridad a la producción agrícola local para alimentar a las personas, al acceso al agua, a las semillas y al crédito para los campesinos y los sin tierra. De allí la necesidad de reformas agrarias, de luchar contra los OGM’s (Organismos genéticamente modificados), de tener un acceso libre a las semillas y de salvaguardar el agua como bien publico de tal manera que sea repartida de manera sostenible.
• El derecho de los granjeros, de los campesinos de producir alimentos y el derecho de los consumidores de decidir lo que consumen y cómo y quién lo produce.
• El derecho de los países de protegerse contra las importaciones agrícolas y alimenticias a precios demasiado bajos.
• Precios agrícolas en relación con los costos de producción: eso es posible si los países o unión de estados pueden poner tasas sobre las importaciones demasiado baratas, si se comprometen a favor de una producción campesina sostenible y si controlan la producción en el mercado doméstico para evitar sobreproducciones estructurales.
• La población participa en la elección de las políticas agrícolas.
• El reconocimiento de los derechos de las mujeres campesinas, que juegan un rol muy importante en la producción agrícola y alimenticia.
¿De donde viene el concepto?
El concepto fue elaborado durante un debate público en el Foro Mundial de la Alimentación en 1996 por Vía Campesina y representa una alternativa a las políticas neoliberales. Desde entonces, el concepto se ha vuelto un tema importante en el debate agrícola internacional, incluso en el seno de las instituciones de las Naciones Unidas. Muchos campesinos, pescadores y organizaciones rurales hicieron de la soberanía alimentaria su objetivo principal. El Mijarc así hizo en 2003 durante su coordinación mundial en Brasil.